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Comisión de Apoyo por Tierra

COLONIZACIÓN, UN BREVE DIAGNÓSTICO

COLONIZACIÓN, UN BREVE DIAGNÓSTICO

Montevideo, 03/04/06 (SIETE SOBRE SIETE).- Días pasados tuvimos la oportunidad de participar, junto al Compañero Hebert Figuerola, en representación del PIT-CNT, como moderadores del Seminario Taller "Colonización para el desarrollo productivo y social", organizado por el Departamento de Industria y Agroindustria del PIT-CNT y la Unidad de Relaciones y Cooperación con el sector productivo y la Dirección General de Relaciones y Cooperación de la Universidad de la República (UDELAR).

Dicho seminario debería haber sido la culminación de un largo proceso de negociación entre la UDELAR, el PIT-CNT y el Instituto Nacional de Colonización con miras a la firma de un convenio entre las tres instituciones cuyos cometidos eran: 1). Aunar esfuerzos al senado de los intereses de los trabajadores rurales y sus familias. 2). Impulsar procesos de colonización basados en la Ley 11.029. 3). Promover la creación de empleo y trabajo digno, soberanía alimentaria y una mejora de la calidad de vida integral, impulsando la capacitación y formación plena de los miembros de las, familias rurales, en el marco de un nuevo modelo cultural. 4). Desarrollar proyectos productivos con enfoque de cadenas productivas agroindustriales y proyectos para los fines de explotación económica, de complementación y de subsistencia. 5). Desarrollar tecnologías apropiadas de acuerdo a la realidad del país para satisfacer la producción económica, complementaria y de subsistencia. 6). Promover el desarrollo local y regional en el marco de un proceso sustentable.7). Desarrollar y fomentar formas asociativas para la utilización de los medios de producción, la producción, la industrialización y la comercialización, así como el acceso a los servicios. 8). Constituir y fortalecer actores locales - productivos, sociales e institucionales- en los diferentes Departamentos del país. 9). Coordinar con otras instituciones del Estado, buscando aunar esfuerzos. 10). Impulsar la conformación de Grupos de trabajo interinstitucionales, multidisciplinarios, interdisciplinarios y transdisciplinarios". Lamentablemente, luego de meses de discusión y ajuste del texto (en los que tuvo una enorme, significativa y positiva participación el Ing. Agr. Yerú Pardiñas, director del INC en representación de la UDELAR), cuando todo estaba pronto para firmar, el directorio del INC, rechazó el mencionado convenio, sin dar, ni a las autoridades de la Universidad ni al Secretariado Ejecutivo de la Central, explicación alguna. Dado que el MGAP (de quien depende institucionalmente el INC) tiene varios convenios firmados con la UDELAR, incluso esta última tiene también los suyos firmados con el PIT CNT, supongo yo (y esto es a título personal) que el tema urticante debe haber sido la inclusión de parte nuestra de los asalariados rurales, entre los posibles beneficiarios del convenio, especificación que expresamente hicimos para diferenciar del concepto "trabajador rural" el caso específico de los asalariados.

Se llega, entonces, a esta instancia de cierre de un convenio fallido, con el seminario en cuestión.

POBRÍSIMA ACTUACIÓN DE LOS SELECCIONADOS COLONIZADORES

La primera intervención (luego de las de rigor de la apertura a cargo del Sr. Rector de la UDELAR, Rafael Guarga y del Presidente del INC, Gonzalo Gaggero) a cargo de Pardiñas, dio cuenta de la situación actual del Instituto. En 58 años de existencia, el INC ha colonizado 556.313 hectáreas, de las cuales 244.778 has. son arrendadas, existen 190 colonias y en ellas, 3.810 colonos. Dentro de las colonias, hay 2.041 fracciones arrendadas, 2.648 vendidas y 2.660 dedicadas a la forestación. Los emprendimientos colectivos cuentan con 34.313 has. de los cuales 15 son cooperativas, 5 sociedades de fomento, 3 son asociaciones lecheras y 10 grupos de productores, en total 33 emprendimientos. La adquisición de tierras con destino a colonización, aún antes de que el INC existiera, ha sido la siguiente: período 1905-1923, 21.500 has, 1923-1947: 199.435 has., 1948-1959: 144.204 has., 1959-1968: 13.970 has, 1969-1978: 139.572 has., 1979-1988: 14.544 has, 1989-2004: 24.301 has y en el año 2005, se adquirieron 4.600 has. y en lo que va del 2006, 3.900 has.

Como surge de los propios datos, poco muy poco se ha hecho en materia de colonización. Y de lo poco que se ha hecho debemos considerar aquellas entregas de tierras a gente que realmente no la necesitaba o la tiene improductiva.

Según Pardiñas, entre los ejes de acción que se ha planteado este nuevo directorio del INC se encuentra el mejorar y modernizar al mismo, brindar apoyo a las colonias y los colonos y crear nuevas áreas de colonización, priorizando a los sectores sociales compuestos por trabajadores rurales desocupados y aquellos en condiciones sociales por debajo de la línea de pobreza, los productores endeudados y pequeños productores y los colonos con dificultades socio-económicas. En materia de desafíos, el INC se propone la generación de proyectos socio-productivos múltiples y flexibles en función de las familias, para lo cual se requerirá de la coordinación de organismos rectores y coordinadores de las políticas institucionales, acuerdos y proyectos con agencias de desarrollo internacional. Atento a esta voluntad, considerando el PIT-CNT como la institución que representa los trabajadores organizados y sindicalizados, es de suponerse que la central sea convocada a la hora de definir estos proyectos socio-productivos. Sin embargo lo acontecido con la firma del convenio, da cuenta que una cosa son los discursos (para un semanario o para una campaña electoral) y otra son los porfiados hechos políticos. Los trabajadores siguen sin poder participar de la definición de las políticas estratégicas que hacen al desarrollo productivo, la justicia social y la profundización democrática.

Por delante, el INC requiere de 649.200 has. para atender una demanda de tierras de 5.410 aspirantes a colonos. Hoy más que nunca, la consigna del PIT-CNT, de transferir tierras improductivas del Estado a Colonización y de que las carteras Qesadas incobrables del BROU tengan el mismo destino, incluso el destinar fondos de las AFAPS para tal cometido, sigue teniendo plena vigencia.

Sin embargo la intervención del Presidente del BSE, Sr. Gustavo Vilaró, dio cuenta de las limitaciones que la legislación (en su caso particular) establece para que estas transferencias se efectivicen. Lógicamente, el que el INC cuente mañana con tierra para emprendimientos productivos dependerá en gran medida de la voluntad política que se este dispuesto a demostrar para superar las fronteras que lo legal establece.

PARA PENSAR Y TEMBLAR

Posteriormente, hizo uso de la palabra el Ing. Agr. Miguel Vasallo, Profesor de Economía Agraria en la Facultad de Agronomía y también director del INC. En su intervención, y en base a sus estudios e investigaciones, dio cuenta de los procesos complementarios y paralelos de concentración de la propiedad de la tierra y de extranjerización de la misma. Da para temblar.

Para tener una idea de la magnitud del asunto, el Ing. Agr. Vasallo presentó el siguiente cuadro comparativo: entre 1981 y el año 2002 (de la crisis y derrumbe del sistema financiero) se vendieron 95.560 has., en un promedio de operaciones de 2.083, lo que significó un valor promedio de U$S 398.00 la hectárea. En el periodo 2003-2005 se realizaron 2.478 operaciones promedio, vendiéndose 311.361 has., a un valor promedio de U$S 862. Ergo, recuperándonos de la crisis y aún en ella, el mercado de tierras sufrió un incremento en su actividad y se operó, consecuentemente, un alza en el precio de la misma.
¿Qué factores intervinieron para que este proceso se diese en medio de un cuadro de crisis? En primer lugar una demanda de tierras de parte de argentinos y brasileros que empujaron el precio de la tierra, particularmente para actividades concentradas en la ganadería y la forestación.

De a poco, ya no solo Punta del Este, sino el Uruguay entero ha comenzado a dejar de ser nuestro.

Por otro lado la incidencia de las sociedades anónimas innominadas -al portador-, en el mercado de tierras, se ha incrementado. Sabido es que este mecanismo encierra, por una parte, agudos procesos de concentración de la propiedad de la tierra, y por la otra, esconde un no menor proceso de extranjerización de la misma. Entre 1977 y el año 2005, se enajenaron 3.484.937 has. en fracciones superiores a las 1.000 has. de las cuales 1.734.926 has. pertenecen a Sociedades Anónimas de las descriptas anteriormente. Un 49.8% de las operaciones realizadas. Desde abril del 2005 a febrero del 2006, en Paysandú pasaron a manos de Sociedades Anonimas 22.617 has., en Río Negro 28.126 has. y en Tacuarembó 43.410 has.

Entre los fenómenos a resaltar se encuentra que el proceso de concentración creciente y acumulativo, se debió en un primer momento a la muerte progresiva y sistemática de la agricultura familiar, cuyas tierras terminaron en manos de grandes terratenientes y empresarios; pero posteriormente, el excedente de capitales ociosos, sumó a este fenómeno la transferencia de tierras entre empresarios.

El proceso extranjerizador se ha volcado principalmente en la forestación, la agricultura de secano y la ganadería, y en el arroz parcialmente, debido a su sistema de producción.

Vasallo considera que la expansión capitalista en la agricultura regional y en lo nacional, lleva a la consolidación de cadenas agroindustriales que, en el caso uruguayo y particularmente haciendo referencia a la forestación y a la industria de la celulosa, pueden superar a la producción ganadera tradicional (exportación de carnes, particularmente) en el entendido que esta última no ha sido capaz de generar cadenas productivas que incorporen valor agregado n los productos primarios.

Finalizaba Vasallo haciendo mención a los riesgos que este proceso encierra: la pérdida de control nacional del espacio y sus recursos naturales, la pérdida de soberanía, los que encierran los posibles modelos tecnológicos a implementar, muchos de los cuales son extrapolaciones que no tienen en cuenta ni las características propias del país, ni los recursos suelo y agua, y el traspaso de activos (Interempresarial) que no siempre implican inversiones reales.

Y HABLÓ LA CLASE...

Terminada estas brillantes exposiciones tocó el turno al "Negro" Segundo Rodríguez, por la UNATRA-PIT-CNT. Para comenzar planteó la diferencia que existe entre trabajador rural y asalariado rural. Continuo haciendo un breve y contundente análisis de la situación de los asalariados rurales: alta zafralidad, desmembramiento familiar para terminar en los cantegriles o con mucha suerte, las mujeres trabajando de domésticas, un Consejo de Salarios que terminó sin poder concretar el viejo sueño de los asalariados rurales de una ley de 8 horas y con un salario mínimo nuevamente fijado por el Poder Ejecutivo, y que en esta oportunidad institucionaliza y con ello, legitima, un salario de hambre, un seguro de paro que parece una tomada de pelo considerando la zafralidad, avionetas que pasan fumigando plantaciones y los hombres y familias que trabajan en ellas. En definitiva, lo mismo de siempre. El asalariado rural: los olvidados de la tierra.

El planteo de Segundo se basó en que la solución al trabajo zafral esta en la tierra para lograr un auto sustento digno para la familia de los asalariados que permita afincar la gente en el campo, y retener al que todavía no se ha ido del mismo.

Pero las autoridades han hecho caso omiso a este reclamo, pese a haberse inscripto como aspirantes a colonos, pese a haber hecho el reclamo por todos los caminos legales, pese a haber estado los asalariados rurales en la primera línea de combate en la lucha por la defensa del INC cuando los planes liquidacionistas de Jorge Batlle y Martín Aguirrezabala venían al galope y tocando a degüello. Si hoy el directorio del INC tiene un lugar donde sentarse fue en primer lugar y antes que nada, gracias a la enconada resistencia que juntos ofrecieron AFINCO y los asalariados rurales, con el apoyo del PIT-CNT.

Lógicamente no quieren tierra sólo para el auto sustento. Los asalariados rurales piensan en grande, en proyectos productivos serios, en agregar valor a lo producido, en agricultura orgánica, en sus derechos eternamente pisoteados. Pero parece que hablan solos y con el viento.

Terminó Segundo haciendo referencia a estas cuestiones, reclamando el lugar que les corresponde y que por derecho propio se han ganado.

Gaggero escuchaba en silencio.

Para terminar esta primera parte de este artículo que coincide con la primera parte del seminario, citaremos al Compañero Andrés Figari, Presidente de la Asociación de Funcionarios del INC (AFINCO) y miembro de la del PIT-CNT. Su intervención no fue más que un breve y excelente resumen tanto del diagnóstico como de lo que en más de una oportunidad desde la Comisión de Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria del PIT-CNT se han levantado como ejes y etapas de la lucha, a saber:

* propiciar un debate a nivel nacional sobre Reforma Agraria

* fomentar y fortalecer la organización de los asalariados rurales, articulando la misma a nivel del agro y la agroindustria

* defender la herramienta legal con la que se cuenta para un proceso de Reforma Agraria: el INC, que nos permitirá, a través del Estado, expropiar y adquirir tierras con los objetivos planteados por la Central.

* detener y revertir el proceso migratorio campo-ciudad

* incrementar, diversificar la producción exportable y destinada al consumo interno, sobre la base de tres ejes maestros interrelacionados:

* incremento del valor agregado

* desarrollo de la agroindustria en el marco de una integración regional.

Para ello se propuso suprimir las Sociedades Anónimas (verle las caras a los propietarios), estimular la inversión productiva mediante exoneraciones tributarias, gravar la baja productividad, castigar al terrateniente arrendador en beneficio del arrendatario, poner un límite máximo a la propiedad territorial.

* defensa de la soberanía nacional.

Edgardo Márquez

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